Poesía del exilio y camino del emigrante, es el sentido a donde nos conduce los versos de Ciudad Costera. Poemas escritos antes y después del exilio de su Autor. Ciudad Costera es una cicatriz que marca el andar, el recuerdo, la identidad y la añoranza. Es un cuaderno donde encuentran su espacio personajes y duendes, todos criaturas del imaginario personal que sirvió al poeta en su reconstrucción personal durante el proceso de transción geográfica. Asi lo explica en su propia voz...
...la figura que me espera
con el marfil en los dientes al borde del río...
callada, callada, callada.
Así comencé este viaje, invitación, seducción, las invisibles criaturas de la razón y dispares restos de memoria. Tres versos que había escrito hace mucho tiempo atrás y que recurrían en sueños una y otra vez. El pensamiento y la reconstrucción de todos los hechos, sin sentido de lo real en lo que siempre será un itinerario inconcluso, circular, impulsivo a rehacer sucesos. Hacer pactos con la buenaventura, sin peros en la búsqueda y dejarse asombrar por los espejismos donde el análisis también participa y crea la dualidad que nos hace pobres consientes, prolijos verdugos de la melancolía y bastos, simples objetos personales.
Alucinaciones de los que nunca fueron a ningún lugar. Barcos carboneros que jamás van a zarpar / sordos cementerios de las naves que al morir / sueñan sin embargo que hacia el mar han de partir. Palabras de un marino, desde las voces propias de su inconsciente, el eterno viaje y los caminos que construye dentro de él y para él. Versos y pecios que va dejando detrás, sus islas cognitivas, los retazos que lo forman cada vez que se reinventa. En la búsqueda de su verdad establece códigos personales para relacionarse con los sucesos que vive.
Aquí no encontrarán un oráculo de rutas, tampoco sería necesario preguntarse ¿quién invita? y ¿a qué? Emanciparse y retar lo conocido inmediato,
-Anda sembrador, cultiva, cultiva-.
hay, además, algo más simple en no buscar en el otro motivos de sometimiento en las palabras, que al fin vienen a ser estadios del ánimo en una conciencia más amorfa y reiterada de los recuerdos.
Inaudito, pero bien definible, el afán de poetizar las contingencias en un cuaderno de bitácora. Dejar planteado y expuesto inminente. Así corroborar el auténtico trascurso. Continuidad.